Suplementación adaptada y funcional

En los últimos años, hemos normalizado platos muy coloridos, cargados de polvos, pastillas, toppings y mezclas instagrameables, pero no adaptadas al individuo, no necesarias y no funcionales.
Más no siempre es mejor, y suplementar sin criterio puede ser tan poco efectivo como no suplementar cuando hace falta.

La suplementación no es un lujo, ni un atajo, ni un parche estético, es una herramienta.
Y, como toda herramienta, su valor depende de cómo la usamos.

Antes de añadir extras a la alimentación, hay que estudiar la base:
— una dieta ajustada al individuo;
— a su edad, salud, actividad y contexto;
— a su momento vital y a su proceso.

Un suplemento es adecuado cuando:
— responde a una NECESIDAD REAL (ajustes, carencias…), no a una moda;
— está bien formulado y es puro, para dosificar correctamente, y evitar ultraprocesados o aditivos;
— no compite ni se pisa con otros suplementos;
— y se integra en un acompañamiento nutricional global.

Desde este proyecto apostamos por:
— suplementación honesta y funcional;
— con criterio, ciencia y sentido común;
— pensada para procesos reales, no para platos estéticos.

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