Adaptar la dieta a la estación

Igual que nosotros no tomamos comidas más calientes, consistentes o pesadas en verano, sino con la llegada del frío, nuestros compis tampoco deberían mantener la misma dieta y suplementación todo el año. Con el cambio de estación y la llegada del frío, su cuerpo también necesita adaptarse.

Por ejemplo, los perros con patologías óseo-articulares (artrosis, displasias…) pueden notar más molestias o rigidez cuando bajan las temperaturas, pero incluso los perros sanos se benefician de pequeños ajustes para mantener su equilibrio físico y emocional.

Adapta la dieta: añade alimentos más calóricos o ricos en grasas saludables (aceite de coco, golden paste) para ayudar a mantener la temperatura corporal y cuidar piel, pelo y articulaciones, especialmente si las salidas aumentan en comparación con los días en donde el calor os impedía salir de casa de forma tan prolongada. 💧 Una buena recomendación sería añadir caldo de huesos a sus tomas.

Refuerza la suplementación:

  • Cúrcuma con pimienta negra: combinación natural con efecto antiinflamatorio, ideal para articulaciones y sistema inmunitario.
  • Harpagofito, boswellia y MSM: trío de plantas y compuestos que ayudan a aliviar el dolor, reducir la inflamación y mantener la flexibilidad articular.
  • Colágeno y mejillón de labio verde: fortalecen articulaciones, tendones y cartílagos.
  • Espirulina: una aliada perfecta para reforzar defensas y aportar proteínas, vitaminas y antioxidantes naturales.

Los suplementos pueden darse en ciclos según necesidad, etapa o estación, igual que ajustamos nuestra propia alimentación.

Recuerda: cada perro es único. Lo importante no es suplementar “por si acaso”, sino hacerlo con criterio y acompañamiento profesional.

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