Festivos no normativos

Durante diciembre y enero, muchos hogares tienen detalles con sus peludos… Pero desde aquí queremos darle la vuelta a la pregunta:

¿Qué nos han regalado ellos a nosotras? No solo en fechas específicas, sino durante todo el año.

Hay familias que celebran lo normativo y lo disfrutan, y hay familias que sostienen lo que no sale en las postales, lo que no sigue guion, lo que no encaja en moldes.

«Todas las familias felices se parecen… cada familia infeliz, lo es a su manera». (L. Tolstói).

Familias multiespecie, no normativas, profundamente resilientes: las que han renunciado a mesas largas, a visitas ruidosas, a reuniones incómodas… A veces, por dificultades de su compi; otras, por contextos humanos que pesan; o simplemente porque su sistema nervioso pedía pausa, refugio y silencio.

Porque los festivos no normativos son posibles, pero pesan más cuando no son decisión propia.

Y aun así, seguimos, regalándonos tanto:

  • Seguridad cuando había miedo
  • Presencia cuando faltaban palabras
  • Paseos que fueron terapia
  • Respiraciones acompasadas
  • Regulación cuando había caos
  • Confianza cuando otros la rompieron
  • Amor sin traducción
  • Y agencia para acompañar por decisión propia

Y si en esas fechas el duelo también se vuelve perceptible, el ruido invade (petardos, fuegos artificiales, sirenas), o la convivencia se hace cuesta arriba… recordad:

Acompañar también es sostener a quien sostiene.

?