¿Qué es la certificación IFOS en un omega 3?

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Cuando buscamos un suplemento de omega 3 es habitual encontrarnos con términos como «alta pureza», «destilado molecularmente», «rico en EPA y DHA» o «certificado IFOS».

Pero ¿qué significa realmente todo esto?

Y, sobre todo, ¿por qué puede ser interesante prestar atención a los controles de calidad cuando hablamos de aceite de pescado?

El problema de la oxidación

Los omega 3 son ácidos grasos poliinsaturados y, precisamente por su estructura, son susceptibles a oxidarse.

La oxidación puede afectar a la calidad del aceite y a sus características organolépticas.

Por eso, cuando hablamos de omega 3 no deberíamos valorar únicamente su concentración de EPA y DHA. También interesa saber cómo se ha producido, manipulado, almacenado y protegido frente a la oxidación.

¿Qué es IFOS?

IFOS corresponde a International Fish Oil Standards, un programa de evaluación de determinados suplementos de aceite de pescado.

Entre los parámetros que pueden evaluarse se encuentran aspectos relacionados con la concentración de EPA y DHA, la oxidación y la presencia de determinados contaminantes.

Esto aporta una capa adicional de información sobre la calidad del producto analizado.

Pero es importante entender qué significa y qué no significa una certificación.

Que un aceite tenga una certificación o haya sido sometido a un determinado programa de análisis no convierte automáticamente el producto en «el mejor omega 3 del mercado».

La calidad debe valorarse de forma global.

¿Por qué nos interesan los contaminantes?

Los peces pueden acumular contaminantes presentes en el medio marino. Algunos de ellos pueden concentrarse especialmente en especies grandes y longevas.

Por eso, cuando obtenemos omega 3 a partir de aceite de pescado, resulta relevante conocer qué controles se han realizado sobre la materia prima y el producto final.

La purificación puede reducir determinadas sustancias no deseadas, pero debemos conocer qué procesos se han utilizado y qué resultados analíticos se han obtenido.

EPA y DHA: la cifra que realmente queremos conocer

Otro error frecuente consiste en mirar únicamente la cantidad total de aceite.

Por ejemplo, que un producto indique que contiene 1.000 mg de aceite de pescado no significa que aporte 1.000 mg de EPA y DHA.

Debemos consultar la composición y comprobar cuánto EPA y cuánto DHA proporciona realmente esa cantidad.

Esta diferencia es fundamental cuando utilizamos omega 3 con un objetivo concreto.

¿Y qué debería mirar una persona que compra omega 3?

Antes de elegir un suplemento podemos hacernos varias preguntas:

¿Cuánto EPA aporta?

¿Cuánto DHA aporta?

¿De dónde procede el aceite?

¿Ha sido sometido a controles de oxidación?

¿Se han analizado contaminantes?

¿Cómo debe conservarse?

¿Existe información suficiente sobre su calidad y trazabilidad?

¿La cantidad administrada está realmente adaptada al individuo?

No necesitamos convertirnos en especialistas en química para comprar un buen suplemento. Pero sí podemos aprender a mirar más allá de la palabra «omega 3».

Menos es más

Preferimos que una persona entienda por qué está utilizando un ingrediente antes que recomendarle una marca concreta.

Por eso, cuando hablamos de omega 3, nuestro objetivo no es decirte cuál debes comprar.

Queremos que sepas qué estás buscando.

Porque cuando conocemos la diferencia entre aceite de pescado y EPA+DHA, entendemos la importancia de la oxidación y sabemos qué significa un control de calidad como IFOS, dejamos de elegir suplementos por su etiqueta más llamativa y empezamos a hacerlo con criterio.

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