Pescado y omega 3: EPA y DHA en perros y gatos

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Cuando hablamos de omega 3 solemos pensar inmediatamente en el pescado. Y tiene sentido: determinados pescados son una de las fuentes naturales más interesantes de los ácidos grasos omega 3 de cadena larga EPA y DHA.

Pero no todos los pescados aportan la misma cantidad, ni comer pescado significa necesariamente que estemos proporcionando una cantidad concreta de EPA y DHA.

¿Qué tiene de especial el omega 3 del pescado?

Los pescados grasos pueden aportar principalmente EPA y DHA, dos ácidos grasos poliinsaturados que participan en numerosos procesos fisiológicos.

El EPA y el DHA son especialmente interesantes cuando hablamos de inflamación, salud articular, piel y pelaje y otras funciones del organismo.

Por eso, cuando buscamos un suplemento de omega 3, no basta con leer «aceite de pescado» o «rico en omega 3».

Lo importante es saber cuánto EPA y cuánto DHA aporta realmente.

No todos los pescados son iguales

La concentración de omega 3 puede variar considerablemente dependiendo de la especie, su alimentación, su tamaño y otros factores.

Los pescados azules pequeños, como las sardinas, pueden ser una fuente interesante de EPA y DHA. Además, elegir especies pequeñas puede reducir la exposición acumulativa a determinados contaminantes frente a peces depredadores de mayor tamaño.

Esto no significa que un pescado sea automáticamente mejor que otro, sino que debemos valorar el alimento completo y su procedencia.

¿Pescado entero o suplemento?

El pescado puede formar parte de la alimentación de nuestros compis cuando está correctamente introducido y es compatible con sus necesidades.

Pero alimento y suplementación no son exactamente lo mismo.

Cuando utilizamos un suplemento de omega 3 buscamos normalmente una cantidad determinada de EPA y DHA. En ese contexto, conocer la concentración permite ajustar mucho mejor la cantidad administrada.

Por eso, para valorar un omega 3, mirar únicamente los miligramos de aceite puede resultar engañoso.

Dos aceites que contienen la misma cantidad de aceite pueden aportar cantidades muy diferentes de EPA y DHA.

¿Y qué ocurre con el omega 3 vegetal?

Las fuentes vegetales pueden aportar ácido alfa-linolénico, conocido como ALA.

El organismo puede convertir ALA en EPA y DHA, pero esta conversión es limitada y no debe considerarse equivalente a proporcionar directamente EPA y DHA.

Esto es especialmente importante cuando buscamos un aporte concreto de estos ácidos grasos con un objetivo nutricional determinado.

En el caso de los gatos, además, esta cuestión adquiere todavía más importancia debido a sus características metabólicas como carnívoros estrictos.

¿Puede utilizarse omega 3 como apoyo durante episodios de dolor?

El EPA y el DHA pueden formar parte de estrategias nutricionales dirigidas a procesos inflamatorios y dolorosos, especialmente en determinados problemas articulares.

Sin embargo, esto no significa que el omega 3 sea un analgésico de uso inmediato ni que sustituya al tratamiento veterinario cuando existe dolor.

La dosis también importa. Las cantidades utilizadas como aporte nutricional general no son necesariamente las mismas que pueden plantearse cuando buscamos un efecto antiinflamatorio.

Por eso, especialmente en animales con patologías, la cantidad debe individualizarse teniendo en cuenta peso, dieta, estado de salud y el resto de suplementación.

La calidad importa

Los ácidos grasos poliinsaturados son sensibles a la oxidación. Por eso, además de conocer cuánto EPA y DHA contiene un producto, debemos prestar atención a su conservación, estabilidad, procedencia y controles de calidad.

Un buen omega 3 no debería valorarse únicamente por la cantidad de cápsulas, miligramos de aceite o porcentaje de omega 3.

La pregunta debería ser: ¿qué estoy aportando realmente?

Es preferible hablar de ingredientes y criterios de calidad antes que de marcas. Porque conocer qué estamos dando a nuestros compis nos permite tomar decisiones mucho más conscientes.

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