Cómo facilitar la toma de suplementos

Hay perros que aceptan cualquier cosa que les pongamos delante y otros que parecen tener un detector específico para cualquier suplemento que intentemos añadir a su comida. En estos casos, conseguir que una toma diaria sea sencilla puede convertirse en un pequeño reto.

La solución no siempre pasa por esconder el suplemento en grandes cantidades de comida ni por recurrir a fórmulas cada vez más elaboradas. En ocasiones, podemos utilizar un vehículo sencillo que mejore la palatabilidad y permita administrar la dosis correspondiente de una manera cómoda.

Utilizar una pequeña cantidad de grasa como vehículo

Una posibilidad es mezclar determinados suplementos en polvo con una cantidad pequeña de aceite de coco.

El aceite de coco tiene una característica que puede resultar práctica para preparar pequeñas porciones: a temperatura ambiente fresca puede solidificarse, permitiendo crear una pequeña porción funcional sin necesidad de congelarla.

Esto puede ser especialmente interesante cuando queremos preparar una toma individual y evitar añadir una cantidad importante de alimento únicamente para conseguir que nuestro perro acepte el suplemento.

Sin embargo, que un ingrediente pueda utilizarse como vehículo no significa que necesitemos grandes cantidades. La grasa añadida debe ser la mínima necesaria para conseguir la textura y palatabilidad que buscamos.

Menos es más cuando hablamos de grasa

El aceite de coco aporta grasa y, por tanto, también aporta energía. Añadirlo indiscriminadamente a la alimentación puede alterar el aporte calórico diario y, en determinados perros, provocar intolerancia digestiva.

Por eso, si utilizamos aceite de coco para facilitar una toma, debemos pensar en él como un vehículo y no como el componente principal de la preparación.

También es importante tener en cuenta el resto de la suplementación. Si nuestro perro ya recibe otros complementos que aportan grasa, como determinados productos a base de MCT, la cantidad total debe contemplarse dentro de su alimentación diaria.

No todos los suplementos se comportan igual

Antes de preparar una fórmula casera conviene conocer qué estamos administrando.

Los suplementos que contienen probióticos, enzimas u otros componentes sensibles pueden requerir unas condiciones concretas de conservación y administración. Por eso, no debemos asumir que todos los productos pueden calentarse, cocinarse, congelarse o almacenarse de la misma manera.

La opción más segura es respetar siempre las indicaciones de conservación y administración correspondientes al ingrediente o suplemento que estamos utilizando.

Adaptar la toma al individuo

La palatabilidad también forma parte del acompañamiento.

No tiene sentido preparar una fórmula que nuestro perro rechace sistemáticamente o insistir hasta convertir la suplementación en un conflicto. Podemos experimentar con pequeñas cantidades, diferentes texturas o distintas formas de administración hasta encontrar la que mejor encaje con él.

Y, especialmente cuando existe una necesidad concreta de suplementación, la dosis debe individualizarse. No todos los perros necesitan lo mismo por el hecho de pesar lo mismo, ni todos toleran igual los mismos ingredientes.

La suplementación es una herramienta de apoyo que debe utilizarse con criterio. No se trata de añadir cosas por si acaso, sino de conocer qué estamos administrando, por qué lo hacemos y cómo podemos integrarlo de una forma respetuosa en la vida cotidiana de nuestro compañero.

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