Un gato puede tener comida, agua, un lugar cómodo para dormir y todos los cuidados básicos cubiertos y, aun así, no sentirse bien.
¿Por qué?
Porque el bienestar no depende únicamente de cubrir necesidades físicas.
También depende del entorno.
Los gatos son animales muy sensibles a los cambios, a la previsibilidad, al control sobre su espacio y a la posibilidad de desarrollar conductas propias de su especie.
Por eso, cuando hablamos de salud felina, también deberíamos hablar de ambiente.
¿QUÉ ES EL ESTRÉS AMBIENTAL?
El estrés aparece cuando las demandas del entorno superan, o percibimos que superan, la capacidad del animal para adaptarse a ellas.
En un gato puede estar relacionado con situaciones muy diferentes:
Una mudanza.
La llegada de otro animal.
Cambios en la convivencia.
Obras o ruidos constantes.
Cambios en los horarios.
Un arenero mal ubicado.
Falta de lugares donde esconderse.
Competencia por recursos.
Manipulación excesiva.
Poca capacidad para alejarse de aquello que le genera incomodidad.
Y algo importante: lo que para nosotros puede parecer insignificante puede ser muy relevante para un gato.
LA PREVISIBILIDAD IMPORTA
Los gatos suelen beneficiarse de poder anticipar qué va a ocurrir y de disponer de espacios donde puedan retirarse cuando lo necesitan.
Esto no significa que debamos vivir en una casa completamente inmóvil.
Significa que podemos ofrecer estructura.
Horarios relativamente predecibles.
Lugares seguros.
Recursos suficientes.
Rutas de escape.
Zonas elevadas.
Escondites.
Espacios de descanso donde no sean molestados.
Tener la posibilidad de elegir también es bienestar.
EL CONTROL SOBRE EL ENTORNO
Una de las cuestiones más importantes es permitir que el gato tenga cierto control sobre lo que ocurre a su alrededor.
Poder acercarse o alejarse.
Elegir dónde descansar.
Esconderse cuando necesita tranquilidad.
Observar desde una zona elevada.
Decidir cuándo interactuar.
En otras palabras: no obligar constantemente al gato a participar en aquello que nosotros hemos decidido por él.
Esto es especialmente importante en hogares con varios animales.
RECURSOS: MÁS ALLÁ DEL CUENCO Y EL ARENERO
Cuando varios gatos comparten una vivienda, la distribución de recursos puede marcar una diferencia enorme.
Comida, agua, areneros, zonas de descanso y lugares de refugio deberían estar organizados de manera que un animal no tenga que atravesar constantemente el territorio de otro para acceder a ellos.
No basta con contar cuántos recursos hay.
También importa dónde están.
Y si el gato puede acceder a ellos sin sentirse amenazado.
EL ESTRÉS TAMBIÉN PUEDE MANIFESTARSE EN EL CUERPO
Los gatos no siempre muestran estrés de una forma evidente.
No necesariamente veremos a un animal “nervioso”.
Puede aparecer como cambios en el comportamiento, mayor aislamiento, irritabilidad, cambios en el apetito, alteraciones del aseo, eliminación fuera del arenero o modificaciones en la interacción con las personas y otros animales.
En algunos casos, el estrés puede contribuir al empeoramiento de determinados problemas de salud.
Pero esto no significa que cualquier síntoma físico sea “por estrés”.
Ante un cambio de conducta o un signo clínico debemos descartar también causas médicas.
NO TODO ES ENRIQUECIMIENTO
Cuando hablamos de bienestar felino, la palabra enriquecimiento aparece constantemente.
Pero enriquecer no significa llenar la casa de juguetes.
Un entorno enriquecido es un entorno que permite desarrollar comportamientos naturales.
Explorar.
Observar.
Rascar.
Trepar.
Esconderse.
Jugar.
Cazar mediante el juego.
Descansar sin interrupciones.
Elegir.
La calidad del entorno importa más que la cantidad de objetos.
UNA CASA MÁS AMABLE PARA UN GATO
Podemos empezar con cambios muy sencillos:
Crear zonas de refugio.
Añadir espacios elevados.
Separar recursos cuando sea necesario.
Mantener los areneros limpios y ubicados en lugares tranquilos.
Ofrecer oportunidades de juego adaptadas al gato.
Respetar sus momentos de descanso.
Introducir cambios de manera progresiva cuando sea posible.
Y, sobre todo, observar.
Porque cada gato tiene su propia personalidad y sus propios límites.
EL BIENESTAR TAMBIÉN ES PODER DECIDIR
Cuidar a un gato no consiste únicamente en evitar que enferme.
También consiste en construir un entorno donde pueda sentirse seguro.
Donde tenga recursos suficientes.
Donde pueda retirarse.
Donde sus señales sean escuchadas.
Y donde no tenga que estar constantemente adaptándose a un mundo diseñado exclusivamente según nuestras necesidades.
A veces, mejorar el bienestar de un gato no requiere comprar nada.
Requiere cambiar cómo organizamos el espacio y cuánto escuchamos lo que nuestro gato intenta decirnos.
