Desparasitación sistemática

La desparasitación forma parte del cuidado preventivo de nuestros perros, pero durante años hemos asumido que prevenir significa administrar antiparasitarios de forma sistemática y siguiendo un calendario idéntico para todos los animales.

Y quizá la pregunta debería ser otra: ¿qué riesgo tiene realmente nuestro perro?

No todos los perros tienen la misma exposición a parásitos. No vive igual un perro que sale diariamente al campo, tiene contacto frecuente con otros animales o viaja a diferentes zonas que uno que vive en un entorno urbano y tiene una exposición mucho más limitada.

También influyen la edad, el estilo de vida, la alimentación, el entorno, los viajes y determinadas circunstancias individuales.

Por eso, hablar de desparasitación sin hablar de riesgo puede llevarnos a aplicar exactamente la misma estrategia a individuos completamente diferentes.

La prevención debería partir de conocer ese riesgo y revisarlo periódicamente.

En el caso de los parásitos intestinales, los análisis coprológicos pueden aportar información muy útil. Un examen de heces permite comprobar si existe eliminación de determinados parásitos y puede ayudarnos a tomar decisiones con mayor conocimiento.

Además, una única muestra no siempre es suficiente. Algunos parásitos no eliminan estructuras parasitarias de manera continua, por lo que los coprológicos seriados pueden aumentar las posibilidades de detección.

En cuanto a los parásitos transmitidos por vectores, como algunas enfermedades asociadas a garrapatas, existen pruebas diagnósticas que pueden utilizarse dentro de los controles veterinarios cuando están indicadas.

Esto no significa que debamos sustituir automáticamente todos los antiparasitarios por análisis.

Significa que la prevención puede construirse utilizando diferentes herramientas y adaptándolas al individuo.

También es importante diferenciar entre prevención y tratamiento.

Un animal con una parasitosis confirmada necesita una actuación veterinaria adecuada. En ese contexto, utilizar únicamente alternativas naturales porque consideramos que son más seguras puede resultar insuficiente e incluso peligroso.

Del mismo modo, que un producto sea antiparasitario no significa que deba utilizarse de manera indiscriminada sin valorar su necesidad, espectro, dosis, duración y posibles efectos adversos.

La llamada desparasitación natural merece exactamente el mismo criterio.

Existen plantas, extractos y otros ingredientes tradicionalmente utilizados como apoyo, pero natural no es sinónimo de antiparasitario eficaz ni de inocuo. Algunos productos pueden tener utilidad en determinados contextos y otros no han demostrado eficacia suficiente para sustituir tratamientos establecidos.

La prevención responsable no consiste en elegir entre medicina convencional y alternativas naturales como si fueran dos bandos.

Consiste en conocer el riesgo, utilizar herramientas diagnósticas cuando aportan información, prevenir la exposición cuando podemos hacerlo y tratar cuando existe una infección o infestación que lo requiere.

Nuestros perros no necesitan necesariamente más intervenciones.

Necesitan referentes informados y una mejor toma de decisiones.

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