DIETA COCINADA: CÓMO PLANTEARLA DE FORMA EQUILIBRADA

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Cada vez más familias se plantean preparar comida casera, especialmente cocinada, en casa para sus animales.

Puede ser una decisión relacionada con preferencias personales, con la necesidad de adaptar la alimentación a un animal concreto o simplemente con el deseo de conocer mejor qué está comiendo.

Pero cocinar para un perro o un gato no consiste simplemente en preparar una comida saludable para nosotros y eliminar algunos ingredientes.

Sus necesidades nutricionales son diferentes.

Y una dieta casera necesita estar formulada pensando en ellas.

COCINAR NO ES EL PROBLEMA

El tratamiento térmico modifica algunas características de los alimentos, pero cocinar no convierte automáticamente una dieta en inadecuada.

De hecho, una dieta cocinada correctamente formulada puede ser una opción perfectamente válida para determinados animales.

La cuestión no es si la comida está cruda o cocinada.

La cuestión es si la dieta final cubre las necesidades nutricionales del animal.

UNA DIETA CASERA NO ES UNA RECETA

Este es probablemente el punto más importante.

Una receta puede indicarnos:

Carne.

Pescado.

Verduras.

Huevo.

Frutas.

Pero una formulación nutricional necesita ir mucho más allá.

Necesitamos saber qué nutrientes aporta cada ingrediente y si la combinación final cubre las necesidades del animal.

Porque dos recetas con los mismos ingredientes pueden presentar diferencias importantes si cambian las cantidades, los tipos de alimentos utilizados o la composición concreta de cada ingrediente.

NO BASTA CON “VARIAR MUCHO”

Existe una idea muy extendida según la cual, si ofrecemos muchos alimentos diferentes, las posibles carencias terminarán compensándose.

La variedad puede ser interesante, pero no garantiza por sí sola una alimentación completa.

Un animal puede comer diez ingredientes diferentes y seguir teniendo una dieta deficitaria en determinados nutrientes.

La variedad y el equilibrio nutricional son conceptos relacionados, pero no equivalentes.

PERROS Y GATOS NECESITAN DIETAS DIFERENTES

Tampoco deberíamos hablar de “dieta casera para perros y gatos” como si fueran intercambiables.

Los perros y los gatos tienen necesidades nutricionales diferentes.

Especialmente en el caso de los gatos, existen nutrientes esenciales y particularidades metabólicas que hacen que improvisar una dieta casera sea especialmente poco recomendable.

Una receta formulada para un perro no debe trasladarse directamente a un gato.

EL PAPEL DE LA CARNE

En muchas dietas cocinadas la carne constituye una parte importante de la alimentación.

Pero “mucha carne” no significa automáticamente “alimentación completa”.

La carne aporta proteínas y diferentes micronutrientes, pero no cubre por sí sola todas las necesidades nutricionales.

Lo mismo ocurre con el pescado, el huevo o las vísceras.

Cada alimento aporta determinados nutrientes.

La formulación consiste precisamente en conseguir que el conjunto aporte lo que necesitamos.

¿Y LAS VERDURAS?

Las verduras pueden formar parte de determinadas dietas para perros y aportar fibra y diferentes micronutrientes.

Pero no deberían utilizarse como una especie de seguro nutricional.

Añadir más verduras no corrige automáticamente las carencias de una dieta.

En gatos, además, la cantidad y función de los ingredientes vegetales deben valorarse todavía con mayor cuidado dentro de una formulación específica, siendo ellos carnívoros estrictos.

EL CALCIO ES UNO DE LOS GRANDES OLVIDADOS

Cuando retiramos los huesos de una alimentación y utilizamos carne muscular como base, aparece una cuestión que no podemos ignorar: el aporte mineral.

El calcio es un buen ejemplo.

La carne muscular tiene una cantidad de calcio muy inferior a la del tejido óseo.

Por eso, una dieta casera basada principalmente en carne y sin una fuente adecuada de calcio puede quedar desequilibrada.

Y añadir “un poco de calcio” sin calcular tampoco es una solución.

La cantidad importa.

EL PAPEL DE LA SUPLEMENTACIÓN

Una dieta casera correctamente formulada puede necesitar suplementos.

Esto no significa que la dieta sea mala.

Significa que determinados nutrientes pueden resultar difíciles de cubrir únicamente mediante los ingredientes utilizados.

La suplementación, en este contexto, forma parte de la formulación.

No es un añadido opcional que ponemos porque “siempre viene bien”.

Por eso es importante diferenciar entre complementar una dieta y suplementarla con criterio.

¿HAY QUE CAMBIAR LA DIETA CADA SEMANA?

No necesariamente.

Cambiar constantemente los ingredientes no garantiza una dieta mejor y puede dificultar saber qué está tolerando bien el animal.

Una dieta puede ser estable y nutricionalmente adecuada.

Si queremos introducir variedad, podemos hacerlo de forma planificada y teniendo en cuenta cómo afecta a la formulación global.

INDIVIDUALIZAR

Una dieta para un cachorro no es igual que una dieta para un adulto.

Tampoco es igual la alimentación de un animal esterilizado, muy activo, sedentario, senior o con una enfermedad diagnosticada.

La condición corporal, la actividad, la edad y el estado fisiológico importan.

Y cuando existe una patología, la formulación puede necesitar todavía más precisión.

COCINAR PARA ELLOS TAMBIÉN IMPLICA RESPONSABILIDAD

Preparar comida casera puede ser una forma estupenda de participar activamente en la alimentación de nuestro animal.

Pero precisamente por eso debemos conocer sus límites.

No necesitamos convertirnos en nutricionistas para alimentar bien.

Sí necesitamos saber cuándo una receta sencilla no es suficiente y cuándo merece la pena recurrir a una formulación profesional.

Porque cocinar los ingredientes es sencillo.

Construir una dieta nutricionalmente completa es diferente.

Y, cuando hablamos de alimentación, la buena intención nunca debería sustituir al conocimiento.

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