NATURAL NO SIGNIFICA INOCUO

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“Es natural.”

Es una de las palabras que más escuchamos cuando hablamos de alimentación, suplementos, masticación y cuidados para perros y gatos.

Y es comprensible que nos genere confianza.

Pero natural e inocuo no son sinónimos.

Que algo proceda de una planta, de un animal, de un alga o de un mineral no significa automáticamente que sea seguro para cualquier individuo, en cualquier cantidad y en cualquier circunstancia.

LA NATURALEZA NO FUNCIONA EN CATEGORÍAS DE SEGURO Y PELIGROSO

En la naturaleza encontramos sustancias beneficiosas, sustancias irritantes, sustancias tóxicas y sustancias que pueden ser beneficiosas en determinadas cantidades y perjudiciales en otras.

La dosis importa.

La vía de administración importa.

La frecuencia importa.

La especie importa.

Y el individuo también.

Por eso, cuando valoramos un ingrediente o un suplemento, deberíamos dejar de utilizar “natural” como criterio suficiente.

¿QUÉ DEBERÍAMOS PREGUNTARNOS?

En lugar de preguntar únicamente si un producto es natural, podemos hacernos preguntas mucho más útiles:

¿Qué contiene exactamente?

¿En qué cantidad?

¿Para qué se utiliza?

¿Existe evidencia de que esa sustancia tenga la función que buscamos?

¿Es adecuada para perros, gatos o ambos?

¿Puede producir efectos adversos?

¿Puede interactuar con medicamentos?

¿Hay alguna circunstancia en la que no sea recomendable?

¿La dosis está clara?

Estas preguntas nos permiten pasar de la confianza basada en una palabra a una decisión basada en información.

LO NATURAL TAMBIÉN PUEDE TENER EFECTOS FISIOLÓGICOS

A veces existe la idea de que un suplemento natural no puede hacer demasiado daño porque “el cuerpo lo reconoce”.

Pero precisamente porque algunas sustancias tienen efectos sobre el organismo debemos utilizarlas con criterio.

Un extracto concentrado no equivale necesariamente a consumir la planta de la que procede.

Un aceite no es equivalente a comer el alimento completo.

Un suplemento mineral tampoco es simplemente “un alimento”.

La concentración y la forma en la que administramos una sustancia cambian su efecto.

LOS EXCESOS TAMBIÉN EXISTEN

Otro error frecuente es pensar que, si una pequeña cantidad puede ser útil, una cantidad mayor será todavía mejor.

No funciona así.

Esto es especialmente importante cuando hablamos de vitaminas, minerales y determinados nutrientes.

El organismo necesita cantidades adecuadas, no cantidades máximas.

Por eso suplementar “por si acaso” puede ser una mala estrategia.

NATURAL TAMPOCO SIGNIFICA ADECUADO PARA TODOS

Un ingrediente puede ser perfectamente tolerado por un animal y provocar problemas en otro.

Puede existir una intolerancia.

Una alergia.

Una enfermedad previa.

Una medicación concomitante.

Una sensibilidad digestiva.

O simplemente una dosis demasiado elevada.

Por eso, la respuesta correcta ante cualquier suplemento no es “si es natural, adelante”.

Es “vamos a valorar si tiene sentido para este animal”.

¿Y QUÉ PASA CON LOS ALIMENTOS?

La misma lógica sirve para la alimentación.

Que un ingrediente sea natural no significa que deba constituir una parte importante de la dieta.

Que un animal pueda comer algo tampoco significa que deba hacerlo diariamente.

Y que un alimento sea seguro en una determinada cantidad no significa que podamos utilizarlo sin límites.

La seguridad siempre necesita contexto.

EL MARKETING TAMBIÉN UTILIZA “NATURAL”

“Natural”, “sin químicos”, “ancestral”, “puro”, “detox”, “limpio”…

Son palabras que pueden resultar atractivas, pero no nos dicen necesariamente qué contiene realmente un producto ni qué efecto podemos esperar.

Incluso “sin químicos” es una expresión problemática: todo lo que nos rodea está compuesto por sustancias químicas, incluidos los alimentos que consideramos completamente naturales.

Lo importante es conocer la composición y la función.

NO TENEMOS QUE TENER MIEDO A LO NATURAL

El objetivo no es sustituir una forma de simplificación por otra.

No necesitamos pensar que todo lo natural es peligroso.

Ni que todo lo sintético es malo.

Ambas ideas son demasiado sencillas para una cuestión tan compleja.

Existen ingredientes naturales muy útiles.

Existen suplementos bien formulados.

Y existen productos de origen natural que no son adecuados para determinados animales.

La clave está en valorar cada caso.

INFORMARSE TAMBIÉN ES CUIDAR

Cuando elegimos un suplemento, una masticación, un alimento o cualquier otro recurso para nuestro animal, podemos empezar a hacernos mejores preguntas.

No:

“¿Es natural?”

Sino:

“¿Qué es exactamente, qué aporta, cuánto necesitamos y tiene sentido para este animal?”

Porque el cuidado responsable no consiste en elegir siempre lo más natural.

Consiste en elegir con conocimiento.

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